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La malaria desciende un 50% en una treintena de países desde 2000
La enfermedad pierde terreno por primera vez en algunos países africanos gracias a los mosquiteros y los medicamentos
Tras décadas de pesimismo, lastradas por la falta de avances concretos en la lucha contra la malaria, los esfuerzos realizados en los últimos años en la lucha contra esta enfermedad están empezando a dar sus frutos, aunque los logros son aún demasiado modestos.
El número de casos de malaria y de muertes causadas por esta patología, una de las principales causas de mortalidad infantil, se ha reducido en más de un 50% desde el año 2000 hasta 2006 en una treintena de países de todo el mundo. Esta reducción se debe a los esfuerzos en materia de prevención –sobre todo por la distribución de mosquiteros tratados con insecticida– y a la mayor extensión de tratamientos antipalúdicos, según refleja el Informe Mundial sobre Paludismo 2008 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), presentado ayer en Ginebra (Suiza).
El hecho más relevante es que, por primera vez, aparecen en esa lista tres países africanos: Eritrea, Ruanda y Santo Tomé y Príncipe, además del archipiélago de Zanzíbar, en Tanzania. Otros países con relevantes avances son Camboya, Filipinas, Tailandia o Vietnam.
Los nuevos datos de la OMS dibujan un panorama más
esperanzador que el del informe anterior, de 2005, aunque las
diferencias respecto a
éste pueden deberse más a un nuevo método de cálculo que a una reducción real de los casos.
De cualquier forma, el informe de la OMS cifra en 247 millones los casos de la enfermedad registrados en 2006, frente al abanico de 350-500 millones que venía manejando hasta ahora.
El organismo
internacional también refleja una reducción en la mortalidad atribuible
a esta enfermedad causada por parásitos de las especies Plasmodium y
transmitida a través de la picadura de mosquitos infectados. Así, se ha
pasado de más de un millón de muertes en 2005 a una estimación de
881.000 fallecimientos anuales en el año 2006, de los que el 91% se
registraron en el continente africano, y el 85%, en niños menores de 5
años de edad.
Uno de los elementos más importantes a la hora de rebajar la prevalencia de la malaria o paludismo es el uso de redes contra mosquitos impregnadas de insecticida, cuyos nuevos modelos son efectivos durante tres años.
En este sentido, el informe de la OMS indica que el número de estos modernos mosquiteros distribuidos en África se triplicó desde 2004 hasta 2006, alcanzando los 36 millones de unidades, aunque sólo 125 millones de personas de las 650 millones que están en riesgo de padecer la enfermedad en el continente africano están protegidas por estas redes.
Por otro lado, el acceso a medicamentos eficaces sigue siendo muy limitado, ya que sólo el 3% de los niños africanos que lo necesita accede al tratamiento combinado de artemisinina, el recomendado por la OMS, que apuesta también por otras actuaciones como rociar con insecticidas las casas y extender el tratamiento preventivo al embarazo.
“Ahora sabemos que los mecanismos de control funcionan y que podemos hacer grandes progresos para acabar con las muertes causadas por la malaria; ha llegado el momento de extender estos resultados a toda África y al resto del mundo”, concluyó ayer Ray Chambers, enviado especial del secretario general de Naciones Unidas para el paludismo.


